
Comenzar por decir que “es hora de tomar las decisiones correctas” tal ves suene trillado y poco legítimo cuando se carecen de datos precisos que apoyen el argumento de que ciertas decisiones sean mejores que otras. Pero algo que no necesita de estadística para comprobar es el hecho de que en Colombia hay muchas cosas por hacer, y que exigir de la clase dirigente un compromiso preciso y ordenado, como la organización de la sociedad civil en esfuerzos pertinentes, necesitan de una definición de las prioridades.
Nadie puede negar que la prioridad absoluta en Colombia sea la paz. El conflicto armado se esta alimentando principalmente de la juventud en los medios más desfavorecidos, destruyendo así lo que pudo haber sido una fuerza positiva y creadora que se encuentra naturalmente en cualquier espíritu joven en las circunstancias adecuadas. De igual forma esa violencia absurda y endémica crea incertidumbre en la inversión y esta menoscabando el gran potencial de gestar y desarrollar las industrias de bienes y servicios en Colombia. Todo eso ya esta para cuento viejo, la cuestión es entonces definir las prioridades que permitan ocasionar un ambiente propicio para alcanzar una sociedad capaz de convivir en armonía y dignidad. Muy probablemente la prioridad número uno para la gran mayoría de personas es la educación. Con educación se puede cultivar el respeto, la solidaridad y la perseverancia. Se podría idear por ejemplo una formula en la que las fortalezas de las instituciones públicas y privadas se reconozcan mutuamente y se puedan intercambiar en grupos MULTI, multi-institucional, multi-disciplinario. Cambiar resentimiento por confianza (Que fácil escribir como tiene que ser el mundo perfecto, proponer o criticar sin hacer algo concreto no es más que ficción)… De todaas formas, totalmente de acuerdo, sin embargo la educación en si no garantiza la generación de oportunidades. Otras prioridades pueden ser el hambre de los más desfavorecidos, el cubrimiento de los servicios de salud, la seguridad social… Muchas cosas por hacer. La verdad es que creo firmemente que si tuviera que escoger, la prioridad absoluta la tendrían los proyectos de infraestructura. Solo proyectos serios y de envergadura en la infraestructura nacional pueden proporcionarnos una sociedad en paz en la cual la educación, la salud y la economía nacional puedan desarrollarse. La gran mayoría de enfrentamientos armados y masacres que ha conocido Colombia en los últimos años se han ubicado en lugares en donde la infraestructura es nula o incipiente. La educación solo es viable y efectiva cuando esta basada en una infraestructura que pueda proveer acceso a información y materiales. La calidad de los servicios de salud y la eficacia con la que se pueden llevar a cabo operaciones de socorro en casos de catástrofes están intrínsicamente relacionados con una infraestructura adecuada. Una economía prospera que facilite el emprendimiento y la generación de empleo solo es posible enmarcada en una infraestructura que asegure la posibilidad de ofrecer servicios y bienes a un mercado de largo alcance. El éxito integral de toda sociedad esta ligado indefectiblemente al desarrollo y mantenimiento de una infraestructura conveniente. Ahí esta la paz. Ahí esta el progreso.
Cacicazgo, cojones, cacicazgo. ¿No le da vergüenza?
Si como dijo en un comentario de la red que hizo Andrea Barrero la palabra y el sentido de la diaspora cambiaria al sentido de comunidades trasnacionales, lo que nos hace en un estado de transicion, emergiendo como propuestas a una sociedad o simplemente llamados a construir algo que en el camino se viene rompiendo. Si es cierto, estamos en nuestra propia busqueda, heredamos una manera de sentir y un espiritu libertario, finalmente todos coincidimos en un cariz bolivariano. Cuando estamos en crisis debemos plantearnos todas las soluciones posibles justamente porque traemos a cuestas todos nuestras penas y problemas. Creo que la escuela mas fuerte que debemos superar en vias de una construccion personal y colectiva sea la de la solidaridad; en terminos de ver a quien hemos dejado como nosotros mismos. En todo caso como mi discurso no es politico, soy artista, me uno a todas lass iniciativas, para este proceso. Si es cierto la guerra destruye en un segundo, necesitamos mil anos para reconstruir levantar las ruinas, no hablo de edificios ni de casas, hablo del templo de nuestro espiritu bravo y libertario.
Si hay faltas de ortografia, que no sobre la voluntad creadora que no falten las grandes iniciativas y mejor habituarse a que senalen pequenos errores, asi que planteemos soluciones en vez de senalar la paja en el ojo.